Ser adoratriz es formar parte de una comunidad y alimentar este vínculo compartiendo experiencias, buscando soluciones, sorteando dificultades, poniendo en común las propias alegrías y compartiendo la vida. Así en cada jornada vamos creciendo entre nosotras y junto a nuestros estudiantes, disfrutando de los momentos simples que nos unen y nos hacen estar en comunión. Compartimos con ustedes la alegría que nos reunió en el recreo: El cumpleaños de nuestra querida Hermana Alba quien con su serenidad y alegría nos acompaña cada día siendo reflejo del amor de nuestra Madre la Virgen María. ¡Gracias Hermana Alba por su vida en medio nuestro!.
