En un emotivo momento, hermanas de la comunidad, directivos, estudiantes de nivel primario/secundario y familias se reunieron para despedir a una docente que deja huellas profundas en esta comunidad Adoratriz, de esas que no se borran con el tiempo. Siempre enseñó con paciencia, con vocación y con un corazón enorme, de esos que hacen la diferencia en la vida de cada alumno. ¡Cuántas historias quedan guardadas entre pizarrones, cuadernos, actos escolares y recreos! Sandra, con todo nuestro cariño y admiración, hoy te decimos ¡Feliz jubilación!