A través del juego, los niños y niñas pusieron en práctica el reconocimiento de números escritos y la atención sostenida al seguir las consignas.
El bingo no solo favoreció el acercamiento al área de matemática, sino que también promovió la escucha activa y la anticipación, al estar atentos a los números que iban apareciendo. Cada participante, desde su propia práctica, fue construyendo estrategias para identificar, comparar y completar su cartón.