A partir de esta experiencia sensorial, cada niño y niña pudo crear su propia bandera, poniendo en juego su imaginación, creatividad y sentimientos. Porque los símbolos patrios también pueden ser descubiertos y sentidos desde el arte, el juego y la emoción compartida.
Un momento significativo que nos permitió acercarnos a nuestra identidad nacional desde lo lúdico y creativo.



